Windows 11 cumple 5 años y se acerca a su gran récord, mientras tanto, Windows 10 vuelve a crecer

Cinco años después de su lanzamiento formal en octubre de 2021, Windows 11 ha logrado finalmente superar la barrera de los 1.000 millones de usuarios en todo el mundo. La firma de Redmond sostiene con orgullo que ha alcanzado este volumen en 1.576 días, recortando los 1.706 días que le llevó a Windows 10 lograr la misma gesta. Sin embargo, detrás del festejo corporativo se esconde una realidad incómoda: la transición no ha respondido a un entusiasmo genuino del mercado, sino al impulso inevitable del recambio de hardware. A pesar de los agresivos intentos de la compañía por acelerar la adopción de su entorno más reciente, millones de usuarios continúan aferrados con fuerza a la versión anterior.

-La inteligencia artificial no logra convencer y el rendimiento genera dudas en equipos modestos

Según los últimos registros del medidor de tráfico global Statcounter para este mes, Windows 11 concentra un 71,44% de la cuota dentro del ecosistema de ordenadores personales de la marca, mientras que Windows 10 retiene un considerable 27,83%. Lejos de desaparecer de forma gradual, las métricas de uso web reflejan que el predecesor ha experimentado repuntes puntuales en los últimos meses. La insistencia por integrar herramientas de inteligencia artificial como Copilot en prácticamente cada rincón de la interfaz, sumada a fallos recurrentes en parches de actualización, ha generado cautela entre los usuarios que priorizan la estabilidad operativa por encima de las novedades visuales.

A esta resistencia se suma un balance de rendimiento que no termina de justificar el salto para la mayoría de los perfiles. La reciente actualización de mantenimiento Windows 11 26H2 prometía optimizaciones en la gestión de memoria RAM, pero las pruebas técnicas revelan una realidad dispar. En equipos dotados con 32 GB de memoria o más, el sistema logra liberar entre 1,5 GB y 2 GB durante el arranque; sin embargo, en configuraciones estándar de 8 GB de RAM los cambios son prácticamente imperceptibles. En el ámbito de los videojuegos, la brecha de fotogramas por segundo entre ambas plataformas apenas roba un 3% o 4% a favor de la entrega más antigua, un margen demasiado estrecho para motivar una migración apresurada.

-CorePC, procesadores de IA y el fantasma de las cuotas mensuales en la antesala de Windows 12

A medida que el calendario avanza hacia 2027, el debate de la comunidad tecnológica se desplaza hacia el próximo gran ciclo del sistema operativo. Bajo el nombre en clave CorePC, Microsoft trabaja en un diseño modular capaz de separar los componentes del sistema para crear versiones más livianas y ágiles. La gran controversia radica en que esta arquitectura no contempla la inteligencia artificial como un complemento opcional, sino como el núcleo del procesamiento, lo que exigiría la presencia obligatoria de unidades de procesamiento neuronal (NPU) con capacidades mínimas de cálculo.

Este enfoque amenaza con dejar fuera de juego a millones de equipos completamente funcionales que carecen de dichos chips dedicados. Exingenieros del sector, como el desarrollador Dave Plummer, coinciden en que la compañía parece estar levantando una «barrera de hardware artificial» orientada a dinamizar el mercado de venta de ordenadores nuevos y renovar licencias, emulando la exigencia del módulo TPM 2.0 que ya caracterizó al desembarco de Windows 11.

En paralelo, cobran fuerza los trascendidos sobre un esquema de monetización híbrido. Aunque la licencia base del sistema mantendría su formato tradicional, las prestaciones avanzadas de asistencia contextual y herramientas avanzadas de Copilot quedarían restringidas tras una suscripción mensual de pago recurrente. Quienes decidan no asumir este desembolso ni actualizar sus componentes se encontrarán pronto ante una encrucijada compleja: asumir las vulnerabilidades de seguridad de un Windows 10 sin soporte oficial o explorar alternativas en el terreno del software libre.