Wine 11.16 se pone al día en Linux, aceleración H.264 y nuevas mejoras multimedia

Uno de los más molestos era la reproducción de ciertos vídeos integrados dentro de los juegos, algo que solía castigar duramente el rendimiento general del equipo. Ahora, con el lanzamiento de la versión 11.16, el proyecto Wine ha dado un salto fundamental para solucionar este problema gracias a una esperada mejora en la aceleración por hardware.

El fin de los tirones en los menús y las pantallas virtuales

Para entender la importancia real de este avance, primero hay que ver dónde estaba el fallo. En gran parte de los videojuegos modernos o simuladores, los vídeos no se abren en una ventana tradicional y separada. En su lugar, se aplican como una textura más dentro del propio mundo tridimensional. Piensa, por ejemplo, en una valla publicitaria animada en un juego de carreras o en el monitor de un ordenador dentro de una habitación virtual. A esto es a lo que en el sector se le llama flujos de vídeo en 3D.

El problema era que, hasta este momento, Wine obligaba al procesador (la CPU de tu ordenador) a hacer todo el trabajo pesado de decodificar esos vídeos, mientras la tarjeta gráfica intentaba dibujar el resto del escenario. Esta carga de tareas simultáneas creaba un cuello de botella enorme, lo que se traducía en caídas de fotogramas y una molesta pérdida de fluidez mientras jugabas.

Especialistas en el desarrollo de herramientas de código abierto destacan el alivio que esto supone para las piezas del ordenador:

«Estábamos forzando al procesador a calcular cada fotograma de un vídeo por pura fuerza bruta de software, justo en el momento en que el motor del juego más necesitaba que estuviera libre. Al pasarle finalmente esa carga de decodificación a la tarjeta gráfica, el equipo respira, los tirones desaparecen casi por completo y el juego se siente mucho más nativo.»

Con la llegada de Wine 11.16, la traducción de las instrucciones de Windows a Linux permite que la GPU tome las riendas de estos vídeos texturizados. Al delegar esta tarea al componente adecuado, el procesador se libera para ocuparse exclusivamente de lo suyo, como las físicas del juego, los tiempos de carga o la inteligencia artificial.

La mirada puesta en Proton y el futuro de Steam Deck

Aunque esta nueva versión de Wine ya es una realidad, es clave recordar que se trata de una rama de desarrollo. Las mejoras técnicas que se prueban aquí no llegan de un día para otro a los ordenadores de todos los usuarios, pero nos muestran exactamente cuál es el camino a seguir a corto plazo.

Proton, la popular capa de compatibilidad que Valve diseñó para su plataforma Steam Play y que da vida a consolas como la Steam Deck, está construida directamente sobre la base del código de Wine. Esto quiere decir que es solo cuestión de tiempo para que esta optimización aterrice de forma oficial en la consola portátil y en los sistemas Linux dedicados al gaming, mejorando el rendimiento sin necesidad de cambiar de componentes.

Si no quieres esperar a una actualización definitiva y prefieres probar los cambios por tu cuenta, ya es posible instalar esta versión. La forma más segura y ordenada de hacerlo es utilizando gestores como Lutris o Bottles, unas herramientas geniales que te permiten manejar versiones de prueba de Wine sin miedo a romper la configuración principal de tu sistema. Eso sí, ten en cuenta que al ser una versión en fase de pruebas, es posible encontrarse con pequeños errores mientras la comunidad termina de afinar el código.