
La llegada de la actualización KB5120998, diseñada para introducir funciones muy esperadas por la comunidad como la flexibilidad para mover la barra de tareas o la posibilidad de eliminar los resultados de Bing en las búsquedas del sistema, ha terminado provocando efectos secundarios inesperados. Lo que debía ser un despliegue centrado en dar más control al usuario ha terminado congelando opciones básicas del entorno gráfico, dejando el cursor del ratón inoperativo ante cualquier intento de personalización y causando inestabilidades en dispositivos con arquitectura ARM.
-Un fallo de código en las versiones regionales
Las primeras alarmas saltaron en los foros de soporte y en el Centro de Comentarios de Microsoft, donde usuarios de diferentes países comenzaron a detallar comportamientos anómalos en el puntero del ratón. Tras varias semanas de investigación, la compañía confirmó que el problema se localiza en los componentes de código encargados de gestionar la interfaz en configuraciones regionales distintas al inglés. En estos sistemas, las preferencias visuales del ratón no consiguen cargarse en la memoria, lo que obliga al sistema operativo a aplicar un valor por defecto insensible a los ajustes del usuario.
Desde el departamento de soporte de la firma explicaron la naturaleza técnica de este bloqueo a través de un comunicado oficial: «Nuestra investigación indica que este problema es causado por componentes de código utilizados en instalaciones de Windows no inglesas. En las configuraciones regionales afectadas, estos ajustes no se cargarán, lo que provoca que se use un valor predeterminado en su lugar. Intentar restaurar manualmente los valores no funciona, ya que el problema impide cargar esta configuración sin importar su valor». La anomalía no solo afecta a quienes instalaron el sistema operativo en español u otras lenguas, sino también a aquellos ordenadores con instalaciones en inglés que tienen añadidos teclados secundarios o distribuciones de idioma adicionales.
–Punteros deformados, fondos que se borran y fallos en procesadores ARM
Las consecuencias prácticas de este fallo van desde un cursor que cambia de color de forma arbitraria hasta punteros que se agrandan sin control o quedan bloqueados en el diseño heredado de versiones antiguas de Windows. Las quejas recogidas en las plataformas de soporte reflejan la frustración de la comunidad ante la imposibilidad de corregir el error desde el Panel de Control. Uno de los usuarios afectados por la actualización relataba así su experiencia: «El cursor está atascado en el antiguo por defecto y ocupado. Ninguna otra opción lo cambia, incluido el cursor invertido. Reiniciar, reinstalar el controlador gráfico o quitar el dispositivo del ratón no ayuda». A esta situación se le suma un fallo secundario informado por los usuarios, donde el fondo de pantalla se restablece o desaparece por completo en cada reinicio del equipo.
La inestabilidad de este paquete de actualización no se detiene en la personalización visual. Microsoft ha admitido de forma paralela la existencia de un segundo fallo crítico que afecta de lleno a la suite de oficina en ordenadores equipados con procesadores ARM. En estos dispositivos, aplicaciones fundamentales para el entorno laboral como Microsoft Teams y la nueva versión de Outlook experimentan cierres imprevistos o bloqueos al momento de ejecutarse.
–Soluciones temporales y la vista puesta en el próximo ciclo de parches
Aunque la compañía no ha publicado aún un parche de emergencia para corregir la gestión del cursor, todo apunta a que la solución definitiva se distribuirá durante el próximo ciclo de mantenimiento del sistema, previsto para el Patch Tuesday del 8 de septiembre de 2026. Para el caso de las aplicaciones de Office en procesadores ARM, la firma ya ha confirmado que la corrección llegará en esa misma fecha.
Mientras tanto, los usuarios que necesiten recuperar la configuración original de su puntero están recurriendo a la desinstalación manual de la actualización KB5120998 desde el historial de Windows Update. Esta medida deshace los fallos visuales a costa de renunciar temporalmente a las novedades funcionales del paquete. Este episodio supone un freno en la trayectoria reciente de estabilidad de Windows 11, que venía registrando un descenso notable en el volumen de incidencias tras los últimos parches de seguridad.