Windows 11 26H2 promete hacer más con menos RAM, podría liberar hasta 3 GB de memoria

Hace unos meses trascendió el compromiso público de Microsoft para abordar una de las asignaturas pendientes más criticadas de Windows 11, la elevada huella de memoria RAM que el sistema y sus procesos nativos imponen en el hardware. Aunque la llegada de Windows 11 26H2 no vino acompañada de anuncios espectaculares ni de una campaña centrada en rediseños estéticos, las primeras mediciones independientes sobre el terreno están arrojando datos francamente positivos en el comportamiento interno del equipo.

Diversos análisis independientes están documentando caídas sustanciales en la cantidad de memoria que el sistema requiere nada más iniciar el escritorio. En configuraciones de prueba habituales —como portátiles equipados con 16 GB de memoria donde el consumo en reposo superaba con facilidad los 10 GB sin tareas activas—, la instalación de las últimas mejoras ha logrado recortar esa cifra hasta el entorno de los 7 GB. Esto deja un margen significativamente más holgado de memoria disponible para la ejecución de aplicaciones pesadas y juegos.

Conviene matizar, sin embargo, que este avance no responde a un cambio mágico introducido de forma aislada en el paquete 26H2. Microsoft mantiene las versiones 24H2, 25H2 y 26H2 bajo una misma infraestructura de código de mantenimiento, lo que significa que gran parte de estos ajustes se han ido desplegando de manera escalonada mediante las actualizaciones mensuales de seguridad. La versión 26H2 actúa en la práctica como un paquete de habilitación que consolida el trabajo previo de ingeniería. Además, como recuerdan los especialistas en arquitectura de software, una cifra elevada de memoria utilizada no siempre equivale a un desperdicio, ya que el sistema operativo aprovecha los módulos libres como caché dinámica para agilizar la respuesta de herramientas recurrentes, liberando ese espacio instantáneamente cuando una tarea prioritaria lo reclama.

-Respuesta inmediata al abrir carpetas y menús gracias a la gestión de picos en la CPU

La segunda gran mejora de esta actualización se percibe directamente en la agilidad de la interfaz de usuario. Microsoft ha comenzado a generalizar la implementación de la función conocida como Low Latency Profile. Este mecanismo permite que el procesador eleve de forma puntual su frecuencia de reloj durante un intervalo muy breve —de entre uno y tres segundos— al momento de desplegar el menú Inicio, ejecutar la búsqueda del sistema, abrir carpetas o desplegar menús contextuales.

El propósito de esta técnica no es mantener el chip trabajando a altas temperaturas ni incrementar el consumo energético de forma sostenida, sino acelerar la resolución de las tareas de entrada y salida para devolver de inmediato el procesador a sus frecuencias de reposo. El resultado práctico es una drástica reducción en la latencia de respuesta de los elementos cotidianos del sistema. No obstante, el impacto final variará según la configuración de cada equipo: los programas que cargan al arrancar, la presencia de antivirus de terceros y los controladores instalados influyen en la experiencia global, demostrando que, si bien estas optimizaciones alivian la carga general, contar con 16 GB de RAM sigue siendo el estándar recomendado para mover el sistema operativo con total fluidez.