WhatsApp avanza en privacidad y dará a los usuarios el control sobre dónde guardar sus copias de seguridad

Sin embargo, según informes técnicos publicados este 28 de abril de 2026, Meta ha decidido romper estas cadenas. La compañía está desarrollando una infraestructura de almacenamiento propia que promete transformar la forma en que gestionamos nuestro historial de vida digital. Como ha señalado Mark Zuckerberg, CEO de Meta, en recientes foros sobre soberanía de datos: «La privacidad no es solo proteger el mensaje mientras viaja, sino garantizar que el usuario tenga el control total sobre dónde y cómo reside su información a largo plazo». Este movimiento estratégico busca eliminar la fricción que supone para muchos usuarios el agotamiento de espacio en sus cuentas personales de Google debido a los pesados archivos multimedia de la aplicación.


Adiós a la dependencia de Google Drive: El nuevo almacenamiento nativo

La novedad, filtrada inicialmente por el portal especializado WABetaInfo, sugiere que WhatsApp está explorando una transición hacia una «nube propia». Esta alternativa permitiría a los usuarios elegir entre el método tradicional (Google Drive en Android) o el nuevo sistema de alojamiento gestionado directamente por Meta. Esta bifurcación responde a un recelo creciente entre los consumidores que prefieren no centralizar toda su información en una única cuenta de servicios de Google, ya sea por motivos de seguridad o por la gestión de cuotas de almacenamiento.

Aunque los detalles técnicos aún se encuentran en fase de pruebas internas, la propuesta inicial apunta a un modelo híbrido. Se estima que WhatsApp ofrecerá un nivel básico gratuito de hasta 2 GB, diseñado principalmente para resguardar conversaciones de texto y documentos ligeros. Para aquellos usuarios con necesidades más exigentes —quienes conservan años de contenido audiovisual—, Meta estaría proyectando planes de pago que podrían escalar hasta los 50 GB, permitiendo una migración fluida entre dispositivos sin preocuparse por el espacio restante en otros servicios.


-La clave de acceso como estándar obligatorio

La gran apuesta de esta nueva nube no reside únicamente en la capacidad, sino en la invulnerabilidad de los datos. A diferencia de las copias de seguridad convencionales que, en ocasiones, requieren una configuración manual para ser cifradas, la solución nativa de WhatsApp implementará el cifrado de extremo a extremo de forma obligatoria. Esto garantiza que ni siquiera la propia Meta pueda acceder al contenido de los archivos almacenados en sus servidores; solo el poseedor de la clave podrá descifrar la información.

Para simplificar la experiencia de usuario y combatir las crecientes campañas de phishing, la aplicación planea integrar el uso de passkeys (claves de acceso) como método predeterminado. En lugar de depender de contraseñas alfanuméricas tradicionales, fáciles de olvidar o interceptar, el acceso a la copia de seguridad se validará mediante biometría o el bloqueo de pantalla del dispositivo. Esta medida no solo refuerza la seguridad técnica, sino que elimina uno de los mayores puntos de fricción para los analistas de sistemas: el error humano en la gestión de credenciales.


-Flexibilidad y control en la gestión de datos

Este proyecto representa un cambio de paradigma en la filosofía de Meta. Al ofrecer una alternativa propia, WhatsApp se posiciona como una plataforma más independiente y resiliente ante posibles cambios en las políticas de almacenamiento de terceros. Para el usuario profesional, esto significa disponer de una red de seguridad adicional; en caso de que una cuenta de Google sea inhabilitada o sufra una filtración, el historial de WhatsApp permanecería seguro en un silo independiente y cifrado.

Aunque por el momento no hay una fecha de lanzamiento oficial para el público general, la solidez de las filtraciones indica que la fase beta está próxima. Esta evolución es un paso lógico para una aplicación que, en 2026, ya no es solo una herramienta de chat, sino un repositorio crítico de información personal y laboral. La capacidad de decidir dónde reside nuestra «memoria digital» es, sin duda, la actualización más relevante de la década para la plataforma.