Microsoft reconoce uno de los problemas más criticados de Windows 11 y ya tiene un plan para resolverlo

Windows 11 se come la RAM cruda con procesos en segundo plano es algo que a toda la comunidad nos venía sacando de quicio. Pero parece que la presión finalmente surtió efecto: Microsoft acaba de bajar del pony, admitiendo públicamente que el rendimiento nefasto de su sistema operativo es culpa de sus propias aplicaciones nativas, y ya están cocinando una solución de raíz.

El foco del problema y de esta futura actualización masiva está puesto directamente en la gestión de la memoria RAM. El gigante tecnológico reconoció durante las conferencias del reciente evento Build 2026 que el framework WinUI, la base sobre la que están construidas todas las interfaces modernas del sistema, está consumiendo muchísimos más recursos de los que debería.

-Migrando hacia un nuevo compositor del sistema

Para que nos demos una idea de la magnitud de este parche, los desarrolladores frenaron en seco la implementación de nuevas características visuales. Históricamente, Microsoft venía prometiendo una reescritura total del menú Inicio basado íntegramente en WinUI, pero se dieron cuenta de que si lanzaban eso con el consumo de RAM actual, los equipos de gama baja y media iban a colapsar.

La solución técnica que plantearon pasa por una integración mucho más profunda y limpia entre las aplicaciones y el núcleo gráfico del sistema. Chris Anderson, uno de los ingenieros más pesados del equipo de interfaz de usuario de Windows, fue brutalmente honesto respecto al estado actual del proyecto durante su exposición ante la comunidad de desarrolladores:

«Sabemos que el consumo desmedido es un punto crítico. Por eso hemos invertido una cantidad brutal de horas y recursos exclusivamente en optimizar la huella de memoria. El paso más ambicioso que estamos dando es migrar e integrar WinUI directamente en el compositor nativo de Windows. Esta reingeniería profunda es lo que nos va a permitir que tanto las aplicaciones del día a día como el propio sistema operativo aceleren drásticamente sus tiempos de respuesta, dejando de asfixiar el hardware del usuario.»

-Menos megas por aplicación y un rediseño en pausa hasta que todo vuele

El impacto de este trabajo ya se está testeando a nivel interno en herramientas de uso constante, siendo el Explorador de Archivos el primer gran conejillo de indias. Los ingenieros saben perfectamente que las limitaciones de estas aplicaciones preinstaladas lastran toda la experiencia de uso. La estrategia actual es depurar por completo el uso de memoria, blindar la fiabilidad y garantizar que el rendimiento sea impecable antes de siquiera pensar en lanzar la nueva versión del menú Inicio. Cuando este llegue, no vas a notar cambios estéticos revolucionarios, pero la fluidez al hacer clic debería ser la noche y el día.

Si bien desde las oficinas de Redmond son cautelosos y prefieren no atarse a métricas definitivas, los datos preliminares que se manejan en el entorno de desarrollo son súper prometedores. Las estimaciones indican que una aplicación nativa tradicional de Windows 11, que hoy te puede estar secuestrando unos 300 megabytes de RAM simplemente por estar abierta, pasaría a consumir 200 megabytes o incluso menos tras la reestructuración del compositor.

Haciendo números rápidos, si sos de los que trabaja con múltiples herramientas del sistema en simultáneo, estamos hablando de recuperar gigas enteros de memoria que van a quedar liberados para lo que realmente importa: tu software de trabajo, tus juegos o tu entorno de desarrollo. Hasta que no logren estabilizar estos números y erradicar los cuellos de botella, Microsoft puso un freno total al desarrollo de nuevas funciones estéticas para WinUI. Es una victoria enorme para los que venimos pidiendo a gritos un sistema operativo que se dedique a funcionar rápido en lugar de verse bonito a costa de nuestro hardware.