
Durante el evento, el sello «Copilot+ PC», la denominación con la que los de Redmond pretendían abanderar una nueva era de ordenadores diseñados para la inteligencia artificial, desapareció casi por completo de la presentación, quedando reducida a meras menciones puntuales del asistente. Lejos de tratarse de un descuido de comunicación, este movimiento responde a un cambio de rumbo meditado. En una entrevista concedida al medio especializado Windows Central, Brett Ostrum, vicepresidente corporativo de Surface, justificó el repliegue comercial explicando la naturaleza original de la marca: «El objetivo de los Copilot Plus PC era ofrecer experiencias específicas. Se trataba de definir una categoría determinada de dispositivos con un estándar y una métrica concretos, como por ejemplo, una NPU de 45 TOPS. Desde esa perspectiva, se trata más bien de ofrecer las mismas experiencias, probablemente sin utilizar la terminología Copilot+».
El ascenso y caída de un distintivo que pretendía revolucionar el mercado
La marca Copilot+ PC debutó en 2024 como el estandarte de una supuesta revolución en la informática personal. El sello exigía el cumplimiento de requisitos de hardware estrictos, encabezados por unidades de procesamiento neuronal capaces de alcanzar un rendimiento mínimo de 45 TOPS para ejecutar modelos de aprendizaje automático directamente en el equipo. La promesa central de la compañía pasaba por procesar estas herramientas de forma local, mejorando los tiempos de respuesta y preservando la privacidad del usuario al evitar el envío constante de datos hacia la nube.
Sin embargo, la función estrella encargada de liderar este despliegue, conocida como Recall, terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza para el departamento de desarrollo. Al registrar de forma continua la actividad en pantalla mediante capturas de imagen periódicas, la característica fue tildada de amenaza para la seguridad de la información. Las feroces críticas de la comunidad técnica forzaron a la firma a congelar su lanzamiento durante meses, lo que a su vez retrasó el despliegue de las actualizaciones generales del sistema operativo y dañó la imagen de la nueva etiqueta comercial desde sus inicios.
La saturación de funciones de inteligencia artificial y la reacción de la comunidad
Tras los primeros tropiezos, la dirección de la compañía insistió en acelerar la presencia de herramientas automatizadas en cada rincón de Windows 11. Este impulso se tradujo en la integración forzada del asistente Copilot en aplicaciones nativas básicas como el Explorador de archivos o el Bloc de notas, e incluso en la inclusión de un botón dedicado en los teclados de los nuevos equipos, medidas que en muchos casos aportaban escaso valor práctico al flujo de trabajo diario.
La insistencia en priorizar estas características frente a las demandas históricas del ecosistema generó un descontento evidente entre la base de usuarios. La tensión alcanzó su punto máximo cuando Pavan Davuluri, máximo responsable de la división de Windows, sug# Microsoft entierra en silencio la marca Copilot+ PC tras el rechazo de los usuarios
El despliegue de los nuevos dispositivos de la familia Surface ha dejado una ausencia tan evidente como reveladora. Durante la presentación con la que Microsoft cerró su catálogo de hardware para este ejercicio, el sello «Copilot+ PC» no apareció por ningún lado. La compañía limitó cualquier mención únicamente al asistente de inteligencia artificial, marcando una distancia considerable con la terminología que tanto promovió meses atrás.
Lejos de ser un despiste del equipo comercial, se trata de una estrategia deliberada. Brett Ostrum, vicepresidente corporativo de la división Surface, confirmó este giro durante un encuentro con la prensa especializada: «El objetivo de los Copilot+ PC era ofrecer experiencias específicas. Se trataba de definir una categoría determinada de dispositivos con un estándar y una métrica concretos, como una NPU de 45 TOPS. Desde esa perspectiva, la prioridad es ofrecer las mismas experiencias, probablemente sin utilizar la terminología Copilot+».
-De revolución anunciada a un cambio de rumbo forzado
El concepto nació con la pretensión de inaugurar una nueva era en la informática personal. Presentada en 2024 bajo la promesa de construir ordenadores diseñados específicamente para procesar inteligencia artificial localmente, la marca exigía un nivel de rendimiento mínimo medido en TOPS (operaciones por segundo) para garantizar la presencia de una unidad de procesamiento neuronal (NPU) en el silicio. Este enfoque prometía ejecutar modelos complejos directamente en la máquina, evitando el envío de datos a servidores externos y reforzando la privacidad del usuario.
Sin embargo, las funciones destinadas a liderar esta transición tropezaron antes de despegar. La herramienta Recall, concebida para tomar capturas constantes del escritorio y permitir búsquedas visuales en el historial del sistema, desató olas de críticas entre analistas y expertos en ciberseguridad. Los riesgos de vulnerabilidad asociados a almacenar un registro visual continuo obligaron a Redmond a congelar su despliegue durante casi un año. La pausa no solo paralizó el calendario previsto para la gran actualización anual de Windows 11, sino que dañó de forma drástica la credibilidad del distintivo.
-Saturación de funciones y descontento en el sistema operativo
A pesar de los tropezones iniciales, la firma mantuvo una política agresiva para integrar la inteligencia artificial en cada rincón de Windows 11. Desde atajos dedicados en los periféricos hasta integraciones en herramientas esenciales como el Explorador de archivos o el Bloc de notas, la presencia del asistente se volvió omnipresente. La respuesta de la comunidad de usuarios no tardó en volverse hostil ante implementaciones que muchos consideraron precipitadas y poco funcionales.
El malestar alcanzó su punto crítico cuando la dirección de la división de Windows insinuó que el futuro del sistema avanzaría hacia un modelo impulsado por agentes autónomos. La reacción negativa en redes sociales y foros fue masiva, exigiendo a la empresa que reorientara sus esfuerzos hacia la resolución de errores históricos, el rendimiento general y la estabilidad del software, en lugar de añadir características accesorias que consumían recursos del sistema.
-El fin de un distintivo comercial
Hoy en día, la marca se encuentra en una fase de abandono evidente. Los principales fabricantes de hardware han retirado el sello de sus folletos y campañas publicitarias, mientras que la propia Microsoft evita emplear la etiqueta en sus presentaciones oficiales. En un mercado donde la inmensa mayoría de los procesadores actuales integran NPUs con la capacidad de cómputo requerida, la diferenciación ha dejado de tener sentido práctico.
El ecosistema de Windows se encamina ahora hacia una etapa de reevaluación. El próximo 6 de octubre, Microsoft celebrará un evento corporativo donde se espera que defina las líneas maestras de su software y clarifique qué lugar ocupará la inteligencia artificial en la hoja de ruta de la compañía.