La última vulnerabilidad de Microsoft Copilot demuestra que los «gusanos de IA» ya no son ciencia ficción

Investigadores de la firma de ciberseguridad En Klype Salt publicaron a finales de julio un informe detallando una amenaza que parece sacada de la ciencia ficción: un gusano informático capaz de manipular datos corporativos de forma autónoma y autopropagarse utilizando a Microsoft Copilot como su principal cómplice. Y lo hace con un nivel de sigilo que vuelve a la amenaza indetectable para el ojo humano.

Inyección de prompts y tinta invisible, la anatomía de un ataque perfecto

El núcleo de este fallo de seguridad radica en la confianza ciega que el modelo de lenguaje de Microsoft deposita en los documentos que procesa. La técnica se fundamenta en un método avanzado de inyección de mensajes entre dominios, conocido en el ámbito de la seguridad como XPIA. La mecánica del atacante es tan brillante como destructiva: ocultan un bloque de instrucciones maliciosas, formateadas en código JSON, directamente en el cuerpo de un documento de Word. Para no levantar sospechas, este texto se camufla utilizando un color de fuente blanco sobre un fondo blanco.

Cuando la víctima adjunta este archivo o le pide a Copilot que interactúe con él para generar un resumen o un análisis, la inteligencia artificial despoja al documento de todo su formato visual. Al hacerlo, el motor de procesamiento lee las directivas ocultas y las ejecuta sin cuestionamientos, rompiendo cualquier barrera de seguridad.

Los especialistas a cargo de la investigación dejaron muy en claro la gravedad de esta vulnerabilidad al explicar el comportamiento del malware:

«No estamos hablando simplemente de una filtración de datos estática. Una vez que la inteligencia artificial interpreta el código oculto, el gusano tiene la capacidad de alterar silenciosamente la información clave del documento, como los balances de un informe financiero. Peor aún, Copilot es forzado a reescribir esta misma solicitud maliciosa en el nuevo archivo generado, convirtiéndolo en un nuevo vector de contagio listo para infectar a la próxima víctima.»

El caballo de Troya corporativo y las nuevas barreras de contención

Que los piratas informáticos hayan elegido a Word como la zona cero para propagar esta amenaza no es una casualidad. En el ecosistema empresarial actual, los procesadores de texto son el principal conducto de información, transitando constantemente a través de correos electrónicos, servidores de SharePoint, entornos de OneDrive y canales de Teams. Un solo archivo contaminado que ingrese a la red interna puede desatar una reacción en cadena devastadora. Si bien hoy el enfoque de los atacantes está puesto en Word por su uso masivo, la arquitectura subyacente de la inteligencia artificial indica que esta misma vulnerabilidad podría replicarse en cualquier otra aplicación de la suite.

Frente a este nuevo paradigma, las políticas de seguridad informática necesitan una reestructuración urgente. La ciberhigiene ya no se limita a mantener actualizado el paquete de Microsoft 365, sino que exige un escepticismo extremo frente a cualquier archivo de origen dudoso. Resulta imperativo auditar rigurosamente qué nivel de acceso a la información confidencial tiene permitido Copilot y, bajo ninguna circunstancia, tomar los resultados arrojados por la inteligencia artificial como una verdad absoluta sin supervisión. En esta nueva era de amenazas automatizadas, blindar el acceso a las cuentas y aplicar el sentido común en la revisión de los documentos sigue siendo el único cortafuegos capaz de frenar a un algoritmo manipulado.