Windows 11 conquista a mil millones de usuarios, pero no a sus errores. El histórico récord de Microsoft queda en evidencia ante una ola de fallos que lastra la experiencia en 2026

Microsoft acaba de marcar uno de los hitos más importantes en la historia de Windows: Windows 11 ya está presente en más de mil millones de dispositivos activos en todo el mundo. El dato confirma que la transición desde Windows 10 ha entrado en su fase definitiva, empujada tanto por decisiones estratégicas de la compañía como por el cierre progresivo del soporte del sistema anterior. Sin embargo, este logro llega acompañado de una paradoja incómoda: el mayor crecimiento de usuarios coincide con uno de los momentos más inestables del sistema operativo.

Durante la presentación de los resultados financieros del segundo trimestre fiscal de 2026, el propio Satya Nadella subrayó la magnitud del logro. “Windows 11 ha alcanzado una escala sin precedentes en menos tiempo que cualquier versión anterior”, señaló el CEO de Microsoft, calificando el dato como “un hito importante para el ecosistema Windows”, según recogió The Verge.

-El fin de Windows 10 como catalizador del salto masivo

El crecimiento acelerado de Windows 11 no se explica únicamente por sus novedades técnicas o su rediseño visual. El verdadero punto de inflexión llegó en octubre del año pasado, cuando Microsoft dio por finalizado el soporte oficial de Windows 10. Desde ese momento, millones de usuarios se encontraron ante una disyuntiva clara: actualizar o quedarse sin parches de seguridad, correcciones críticas y asistencia técnica.

Aunque la compañía habilitó el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU) de pago —y permitió su acceso gratuito en la Unión Europea bajo determinadas condiciones—, la realidad es que buena parte de la base de usuarios optó por dar el salto. El resultado es un crecimiento interanual superior al 45%, una velocidad de adopción notablemente más rápida que la que tuvo Windows 10, que tardó más de tres años adicionales en alcanzar una cifra similar.

-Un arranque de 2026 marcado por errores críticos

El problema es que esta expansión coincide con un arranque de año especialmente complicado para Windows 11. La actualización de seguridad publicada el 13 de enero, correspondiente a las versiones 23H2, 24H2 y 25H2, introdujo una cadena de fallos que afectaron tanto a usuarios domésticos como a entornos empresariales.

Entre los errores más graves detectados inicialmente se encontraban bloqueos que impedían apagar o hibernar el equipo, problemas de autenticación en servicios como Azure Virtual Desktop y Windows 365, y fallos severos en aplicaciones clave como Outlook. En algunos escenarios, el sistema quedaba limitado al reinicio forzado como única opción operativa.

Ante la magnitud del impacto, Microsoft se vio obligada a reaccionar con una serie de parches fuera de banda (OOB), publicados de forma extraordinaria para contener la situación. Estas correcciones se fueron documentando en la página oficial de problemas conocidos de Windows 11, una señal clara de que la incidencia superaba lo habitual para un martes de parches estándar.

-El fallo más grave: equipos que dejan de arrancar

Cuando parecía que los problemas comenzaban a estabilizarse, surgió un nuevo escenario aún más preocupante. Usuarios que instalaron la actualización KB5074109 —incluso después de aplicar los parches OOB empezaron a reportar que sus equipos simplemente no arrancaban.

Microsoft terminó confirmando el fallo a través de una alerta dirigida a administradores de TI, en la que advertía que algunos dispositivos mostraban el error “UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME” durante el arranque, acompañado del mensaje “Su dispositivo ha experimentado un problema y necesita reiniciarse”. En la práctica, el sistema quedaba inutilizable sin intervención manual.

Según explicó la propia compañía, el origen del problema estaría relacionado con equipos que no instalaron la actualización de seguridad de diciembre y quedaron en un “estado inadecuado” tras revertir cambios anteriores. “Intentar instalar actualizaciones de Windows mientras el dispositivo se encuentra en este estado incorrecto puede provocar que no pueda arrancar”, reconoció Microsoft en declaraciones recogidas por The Verge.

-Sin solución definitiva, por ahora

A día de hoy, Microsoft no ha ofrecido una solución completa para este fallo crítico. La empresa ha confirmado que trabaja en una corrección parcial, pero ha sido clara al advertir que esta no evitará que los dispositivos entren inicialmente en el estado defectuoso ni reparará automáticamente aquellos que ya no arrancan.

Esto deja a muchos usuarios y administradores de sistemas en una posición incómoda: con un sistema operativo que alcanza cifras récord de adopción, pero cuya estabilidad vuelve a ponerse en entredicho. La situación reabre un debate recurrente en la comunidad tecnológica sobre los procesos de prueba y validación de actualizaciones en Windows, especialmente en un momento en el que la compañía acelera la integración de nuevas capas de complejidad, como la inteligencia artificial, en el núcleo del sistema.