
La última tanda de actualizaciones de Windows 11 vuelve a poner a Microsoft en el centro de la polémica. Un fallo introducido recientemente está provocando que algunos ordenadores no puedan apagarse ni entrar en hibernación por los métodos habituales, un problema que la propia compañía ya ha reconocido públicamente. Aunque existe una solución provisional, esta no funciona en todos los casos y deja claro que el arreglo definitivo tendrá que llegar en forma de parche futuro.
-Un problema que nace con un parche de seguridad
El origen del fallo se encuentra en la actualización de seguridad KB5073455, publicada el 13 de enero de 2026. Tras instalarla, determinados equipos con Windows 11 dejan de responder a las opciones clásicas de apagado desde el menú Inicio, el botón físico configurado o incluso las combinaciones de teclado. El sistema sigue funcionando, pero el proceso de cierre queda bloqueado, obligando a los usuarios a buscar alternativas poco convencionales para apagar el equipo.
Según la documentación de soporte de Microsoft, el error afecta a algunos dispositivos que ejecutan Windows 11 versión 23H2 y que tienen activada la función de inicio seguro. Este mecanismo está diseñado para verificar que el firmware, el cargador de arranque y otros componentes críticos no han sido alterados antes de que el sistema operativo se inicie, una capa de protección clave frente a ataques de bajo nivel. Paradójicamente, es esta característica de seguridad la que parece estar interactuando mal con el parche.
-Un impacto limitado, pero especialmente problemático
Microsoft ha matizado que la actualización KB5073455 solo se distribuye en ediciones empresariales y versiones IoT de Windows 11, lo que reduce el alcance del problema al entorno profesional y corporativo. Aun así, el fallo no deja de ser grave: hablamos de equipos de trabajo que no pueden apagarse correctamente, algo que en entornos empresariales puede derivar en riesgos de estabilidad, pérdida de datos o un mayor desgaste del hardware.
Por ahora, la compañía no ha proporcionado una solución definitiva. Los usuarios afectados tendrán que convivir con el problema hasta que se publique un parche correctivo, cuya fecha todavía no ha sido anunciada.
-La solución temporal que propone Microsoft
Mientras llega ese arreglo, Microsoft recomienda recurrir al símbolo del sistema como método alternativo para apagar el ordenador. El procedimiento consiste en abrir el terminal con permisos adecuados y ejecutar el comando de apagado manual, lo que fuerza al sistema a cerrarse de inmediato. La empresa insiste en que, antes de hacerlo, es fundamental guardar todo el trabajo en curso para evitar pérdidas de información.
Existen otras opciones más drásticas, como cortar directamente el suministro eléctrico, pero Microsoft desaconseja esta práctica. Forzar el apagado de esta manera puede provocar corrupción de archivos o daños en el sistema, especialmente si se repite con frecuencia.
-No es el único fallo de las actualizaciones de enero
Este incidente no llega solo. Las actualizaciones de enero también han introducido otros problemas relevantes en Windows 11. Uno de los más llamativos afecta a los servicios de Microsoft 365 Cloud PC. De acuerdo con informes especializados, el parche KB5074109 está causando errores de autenticación y fallos de conexión en Windows 365 y en sesiones de escritorio remoto, especialmente en equipos con las versiones 24H2 y 25H2 del sistema operativo.
Microsoft ha confirmado que está investigando este segundo problema, aunque tampoco ha ofrecido un calendario claro para su resolución. La acumulación de errores en parches recientes refuerza la sensación de inestabilidad que acompaña a Windows 11 desde su lanzamiento.
La situación vuelve a abrir un debate recurrente entre los usuarios más avanzados: hasta qué punto Windows 11 está priorizando nuevas funciones, especialmente las relacionadas con inteligencia artificial, frente a la solidez y fiabilidad del sistema. Los fallos tras las actualizaciones no son algo nuevo en el ecosistema Windows, pero su persistencia empieza a generar desgaste, sobre todo en un contexto en el que alternativas como Linux ganan atractivo entre quienes buscan mayor control y estabilidad.
Por ahora, a los usuarios afectados no les queda otra que aplicar soluciones temporales y esperar. El problema del apagado en Windows 11 es un recordatorio más de que, incluso en 2026, una actualización de seguridad puede convertirse en el eslabón más débil de todo el sistema.