
La última oleada de actualizaciones de Windows 11 en 2026 vuelve a dejar una sensación incómoda entre muchos usuarios. Apenas unos días después de su despliegue, el parche identificado como KB5074109 ha comenzado a generar una cascada de incidencias que afectan de lleno a una de las aplicaciones más utilizadas en entornos profesionales: el Outlook clásico. Lo que debía ser una actualización centrada en seguridad y estabilidad ha terminado convirtiéndose, para algunos, en un auténtico bloqueo de su flujo de trabajo diario.
-Una actualización que deja a Outlook fuera de juego
Los primeros avisos empezaron a aparecer poco después del lanzamiento del parche. Usuarios que instalaron KB5074109 se encontraron con que la versión clásica de Outlook dejaba de comportarse con normalidad hasta el punto de resultar prácticamente inutilizable. Los fallos no son aislados ni anecdóticos, y se repiten con patrones claros, especialmente en equipos que utilizan cuentas configuradas mediante el protocolo POP.
Uno de los problemas más frustrantes es que Outlook no se cierra correctamente. Al intentar salir de la aplicación, esta queda en un estado intermedio que impide volver a abrirla con normalidad. En muchos casos, la única salida es reiniciar el equipo completo o recurrir al Administrador de tareas para forzar el cierre del proceso, una solución poco elegante para un software de uso diario.
Pero los inconvenientes no terminan ahí. Otro error especialmente delicado afecta al registro de los correos enviados. Aunque los mensajes llegan correctamente a sus destinatarios, Outlook no los muestra en la carpeta de enviados, lo que genera confusión, dudas sobre si el correo se ha enviado realmente y una pérdida total de trazabilidad en las comunicaciones. A esto se suman cuelgues aleatorios y cierres inesperados que hacen imposible trabajar con cierta continuidad.
-Microsoft reconoce el problema, pero aún no hay parche
La propia Microsoft ha confirmado la existencia de estos fallos en su web de soporte, aunque por ahora no ha publicado una solución definitiva. El problema parece estar estrechamente ligado a la interacción entre la actualización KB5074109 y determinados perfiles de Outlook, lo que complica la aplicación de un arreglo rápido y universal.
Mientras tanto, la comunidad de usuarios ha ido documentando su experiencia y probando distintas alternativas. La conclusión es bastante clara: el problema no está en Outlook como tal, sino en la actualización del sistema operativo. Y eso deja a los afectados en una posición incómoda, obligados a elegir entre mantener el sistema completamente actualizado o recuperar una herramienta esencial para su trabajo.
-La única salida por ahora: volver atrás
A día de hoy, la única forma efectiva de recuperar el funcionamiento normal de Outlook clásico pasa por desinstalar el parche KB5074109. Usuarios que han optado por este camino confirman que, tras eliminar la actualización, la aplicación vuelve a abrirse con normalidad, registra correctamente los correos enviados y deja de sufrir cierres inesperados.
El proceso no es especialmente complejo, pero conviene actuar con cautela. Antes de tocar nada, es recomendable realizar una copia de seguridad del equipo, ya que se trata de una modificación directa del sistema. Una vez hecho esto, basta con acceder al menú Inicio, entrar en Configuración y dirigirse a Windows Update. Desde allí, en el historial de actualizaciones, se encuentra la opción para desinstalar parches ya aplicados. Localizando la actualización de seguridad KB5074109 y siguiendo los pasos indicados en pantalla, el sistema revierte los cambios introducidos por el parche.
Tras completar el proceso y reiniciar el equipo, Outlook clásico debería volver a comportarse con normalidad. Eso sí, esta solución tiene un coste evidente: el equipo queda temporalmente sin una actualización de seguridad importante, algo que no es ideal y que refuerza la necesidad de que Microsoft publique cuanto antes un arreglo oficial.
-Un problema más en una historia que se repite
Este nuevo episodio vuelve a poner el foco en un patrón que muchos usuarios de Windows 11 ya conocen bien. Actualizaciones pensadas para mejorar la seguridad terminan introduciendo fallos críticos en aplicaciones clave, especialmente en entornos profesionales donde Outlook sigue siendo una pieza central. Mientras Microsoft acelera el desarrollo de nuevas funciones y apuesta cada vez más por servicios basados en la nube y la inteligencia artificial, los errores recurrentes en parches básicos siguen minando la confianza de parte de su base de usuarios.
Por ahora, solo queda esperar a que Redmond publique una corrección que permita mantener el sistema actualizado sin sacrificar una herramienta tan esencial como el correo electrónico. Hasta entonces, quienes dependan de Outlook para trabajar deberán decidir si asumen los fallos o si dan un paso atrás en nombre de la estabilidad.