
Durante los últimos meses, Microsoft ha insistido en presentar Windows 11 como el punto de partida de una nueva era dominada por la inteligencia artificial. Sin embargo, la realidad que están experimentando millones de usuarios es bastante menos entusiasta. Errores críticos, problemas de rendimiento y una integración de IA percibida como intrusiva han obligado a la compañía a replantear su estrategia con Copilot, su asistente estrella, dentro del sistema operativo.
Fuentes cercanas a los planes internos de Microsoft, citadas por Windows Central, aseguran que la empresa está revisando de forma profunda cómo y hasta qué punto debe integrar la IA en Windows 11. El objetivo ya no sería añadir funciones a toda costa, sino recuperar estabilidad, fiabilidad y confianza en una plataforma que atraviesa uno de sus momentos más delicados.
-Un sistema con mil millones de usuarios… y demasiados problemas
Windows 11 cuenta con una base instalada cercana a los mil millones de dispositivos en todo el mundo. Sin embargo, esa escala masiva ha amplificado el impacto de los fallos recientes. La actualización de seguridad lanzada en enero provocó errores graves en múltiples configuraciones, desde bloqueos del sistema hasta problemas de arranque y caídas de rendimiento difíciles de justificar en un sistema operativo maduro.
Este contexto ha sido clave para que la integración agresiva de Copilot empezara a verse como parte del problema, y no como una solución. Muchos usuarios comenzaron a señalar que el asistente no solo añadía complejidad innecesaria, sino que además consumía recursos en equipos que ya estaban lidiando con inestabilidad.
-Copilot en todas partes… y el desgaste de la experiencia
La apuesta por Copilot se hizo especialmente visible en octubre, cuando Microsoft anunció su integración directa en aplicaciones clásicas de Windows como Paint o el Bloc de notas. La idea era ambiciosa: permitir que los usuarios interactuaran con IA generativa en tareas cotidianas, desde editar imágenes hasta resumir texto o generar contenido automáticamente.
Sin embargo, la recepción fue fría. En muchos casos, los usuarios percibieron que estas funciones añadían capas innecesarias a herramientas históricamente simples, afectando al rendimiento general del sistema. Según fuentes internas, Microsoft reconoce ahora que forzar la presencia de Copilot en todas las aplicaciones pudo ser un error de enfoque.
De acuerdo con Windows Central, la compañía estaría considerando reducir la integración de Copilot en ciertas apps o incluso abandonar la marca Copilot en favor de una experiencia más discreta y optimizada, menos visible pero mejor integrada a nivel técnico.
-Una pausa estratégica: menos botones, más cautela
Como parte de este replanteo, Microsoft habría decidido pausar temporalmente el desarrollo de nuevos botones y accesos directos de Copilot dentro de Windows 11. Esta decisión no implica abandonar la IA, pero sí adoptar una postura más conservadora.
Desde dentro de la compañía describen esta etapa como una fase para ser “más prudentes y selectivos”, priorizando la estabilidad del sistema antes de seguir ampliando la presencia de la IA en la interfaz. Un cambio de tono significativo frente al entusiasmo casi obsesivo que Microsoft había mostrado por Copilot durante 2024 y 2025.
-Recall: de promesa futurista a problema interno
Más allá de Copilot, otro de los grandes proyectos de IA en Windows 11 está bajo revisión: Recall, conocida en español como Recuerdos. Esta función fue presentada como una especie de memoria digital permanente, capaz de registrar la actividad del usuario mediante capturas de pantalla y organizarla en una línea de tiempo consultable. La reacción fue inmediata y mayoritariamente negativa. Las preocupaciones por privacidad, seguridad y uso indebido de datos eclipsaron cualquier posible beneficio. Según las fuentes citadas, dentro de Microsoft se reconoce que la implementación actual de Recall “ha fracasado”.
La compañía estaría evaluando no solo cambios técnicos profundos, sino incluso un nuevo nombre y una redefinición completa del concepto, en un intento por distanciarse del rechazo inicial. Un reconocimiento implícito de que la función se lanzó antes de estar realmente preparada para el escrutinio público.
-La IA no desaparece, pero cambia de forma
Pese a este repliegue parcial, Microsoft no tiene intención de abandonar la inteligencia artificial en Windows. Proyectos como Semantic Search, Agentic Workspace, Windows ML, Windows AI API y otras iniciativas orientadas a desarrolladores siguen adelante. La diferencia está en el enfoque. En lugar de imponer la IA como protagonista visible de la experiencia, la compañía parece apostar ahora por un modelo más silencioso, donde la inteligencia artificial actúe en segundo plano, mejorando funciones sin alterar radicalmente la interacción del usuario.
Como resumía un portavoz de Microsoft en declaraciones recientes:
“Queremos que la IA sea útil, no molesta. Si una función no mejora claramente la experiencia, debemos replantearla”.
-Un giro necesario para recuperar la confianza
El replanteo de Copilot y Recall marca un punto de inflexión en la estrategia de Microsoft con Windows 11. Tras meses de críticas, errores y decisiones cuestionadas, la compañía parece haber entendido que la innovación no puede ir por delante de la estabilidad, especialmente en un sistema operativo que sigue siendo la base de trabajo de millones de personas.
La gran incógnita ahora es si este cambio llega a tiempo para revertir la percepción negativa que se ha instalado alrededor de Windows 11. Lo que está claro es que Microsoft ya no puede permitirse seguir avanzando sin escuchar a sus usuarios. Y, por primera vez en mucho tiempo, parece dispuesta a admitirlo