Microsoft confirma que el fallo que bloquea el apagado del sistema se está propagando a miles de nuevos usuarios

Lejos de estabilizarse, el arranque de 2026 está resultando especialmente problemático para Windows 11. Tras varias semanas marcadas por errores críticos derivados de la primera gran actualización de seguridad del año, Microsoft ha confirmado que los problemas no solo persisten, sino que ahora afectan a un grupo aún mayor de equipos. La compañía sigue sin ofrecer una solución definitiva para uno de los fallos más graves: la imposibilidad de apagar o arrancar correctamente el ordenador tras instalar el parche KB5074109.

Lo que comenzó como un incidente aparentemente limitado se ha convertido en un nuevo frente de preocupación, especialmente en entornos empresariales, donde la fiabilidad del sistema operativo es un requisito básico.

-Un fallo que impide arrancar el sistema y deja el PC inutilizable

Según ha reconocido Microsoft en una actualización reciente de su documentación oficial, el error asociado a la actualización KB5074109 ha empezado a manifestarse en más dispositivos de los previstos inicialmente. El síntoma es especialmente severo: al encender el equipo, el sistema muestra el código de error UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME, seguido de un pantallazo azul que impide completar el arranque.

En estos casos, Windows 11 no logra acceder correctamente al volumen de inicio, lo que bloquea por completo el sistema operativo. El usuario queda sin acceso al escritorio y sin posibilidad de iniciar sesión, convirtiendo el equipo en un dispositivo inutilizable salvo que se intervenga manualmente desde el entorno de recuperación. Microsoft ha confirmado además que este fallo no se limita a configuraciones concretas, sino que afecta de forma directa a equipos que tienen activadas funciones de seguridad avanzadas.

-Inicio Seguro y VSM: cuando la protección juega en contra

Uno de los aspectos más preocupantes del problema es que afecta a sistemas con Inicio Seguro (Secure Boot) y Virtual Secure Mode (VSM) activados. Estas tecnologías están diseñadas para reforzar la seguridad desde el arranque, evitando que código malicioso se ejecute antes de que Windows cargue completamente.

“El problema también afecta a los dispositivos con Inicio Seguro y Modo Seguro Virtual habilitados. Planeamos solucionarlo en una futura actualización de Windows”, ha reconocido Microsoft en su portal de soporte.

Estas funciones son habituales en entornos corporativos, donde se utilizan para proteger datos sensibles y evitar ataques de bajo nivel, como rootkits o malware persistente. Paradójicamente, su activación se ha convertido en un factor de riesgo en esta actualización concreta, ya que los sistemas afectados no solo fallan al arrancar, sino que tampoco pueden apagarse de forma correcta.

-Un problema que golpea sobre todo a empresas y entornos profesionales

Microsoft ha sido clara en este punto: el fallo de arranque relacionado con UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME afecta exclusivamente a equipos empresariales. Los ordenadores de consumo no están experimentando este error crítico de arranque, aunque sí otros problemas de rendimiento y estabilidad derivados de las actualizaciones recientes.

Esta distinción no es menor. En empresas y organizaciones, un fallo de este tipo puede implicar paradas operativas, pérdida de productividad y costes elevados en soporte técnico. Administradores de TI se han visto obligados a intervenir manualmente en decenas o cientos de equipos, una situación que ha reavivado las críticas sobre la calidad del proceso de pruebas de Microsoft.

-El origen del caos: una actualización mal aplicada en el pasado

Según las investigaciones internas de Microsoft, el fallo no se origina únicamente en la actualización de enero, sino en una cadena de eventos previos. La compañía explica que algunos dispositivos no instalaron correctamente una actualización anterior, quedando en un “estado inadecuado” sin que el usuario o el administrador lo detectaran.

“Intentar instalar actualizaciones de Windows mientras el dispositivo se encuentra en este estado incorrecto puede provocar escenarios en los que el sistema no pueda arrancar”, explica Microsoft en su portal Windows Health. Cuando estos equipos intentan aplicar el parche KB5074109, el sistema entra en conflicto con su propia estructura interna, lo que deriva en errores graves de arranque y apagado.

-Parches de emergencia y una solución que no llega para todos

Microsoft asegura estar trabajando en una corrección, pero reconoce que el proceso es complejo. La empresa ha tenido que recurrir a actualizaciones fuera de calendario para evitar que más dispositivos caigan en este estado crítico.

“Estamos desarrollando una resolución parcial que evitará que nuevos dispositivos entren en un escenario de no arranque si intentan actualizarse desde un estado incorrecto”, afirma la compañía.

Sin embargo, esta solución tiene un límite importante: no repara los equipos que ya no pueden arrancar. En la práctica, los parches recientes solo previenen nuevos casos, pero no solucionan el problema en los sistemas ya afectados.

-La única salida: recurrir al modo de recuperación de Windows 11

Para los usuarios y administradores que ya se encuentran atrapados en este escenario, la única opción viable es forzar manualmente el entorno de recuperación de Windows 11. El procedimiento consiste en interrumpir el proceso de arranque del equipo en tres ocasiones consecutivas, apagándolo justo antes de que aparezca el logotipo de Windows.

En el cuarto encendido, el sistema accede automáticamente al entorno de recuperación. Desde allí, es posible desinstalar la actualización problemática siguiendo esta ruta:

Inicio avanzado > Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Desinstalar actualizaciones > Desinstalar la última actualización de calidad.

No es una solución elegante ni sencilla, y desde luego no es la experiencia que se espera de un sistema operativo moderno.

-Un inicio de año que deja en evidencia a Windows 11

La acumulación de errores críticos en tan poco tiempo vuelve a poner a Windows 11 bajo el foco. Aunque Microsoft insiste en que trabaja para estabilizar el sistema, la realidad es que 2026 ha comenzado con uno de los peores historiales de actualizaciones recientes, especialmente en entornos profesionales.

Para muchas empresas, este episodio refuerza una sensación incómoda: cada nueva actualización ya no se percibe como una mejora, sino como un riesgo. Y mientras Microsoft promete soluciones futuras, el daño a la confianza una vez más ya está hecho.