
Linux Mint vuelve a mover ficha con el lanzamiento de la versión 22.3, bautizada como “Zena”, una actualización que no busca romper con lo anterior, sino afianzar una fórmula que lleva años conquistando a usuarios que quieren estabilidad, coherencia y control. Basada, como es habitual, en Ubuntu, esta nueva entrega llega cargada de ajustes profundos, mejoras funcionales y una renovación clara de su experiencia de escritorio, con un objetivo muy concreto: hacer que el sistema resulte más sólido, más claro y más cómodo en el uso diario.
Aunque no se trata de una revolución radical, sí es una de esas versiones que se sienten “redondas”, especialmente para quienes utilizan Linux Mint como sistema principal y esperan que todo funcione sin fricciones desde el primer arranque.
-Cinnamon 6.6: una evolución visual que también toca la usabilidad
El gran protagonista de Linux Mint 22.3 es el salto al entorno de escritorio Cinnamon 6.6, que se instala por defecto y actúa como eje de muchas de las novedades visibles. Aquí no hablamos solo de retoques estéticos, sino de una revisión pensada para hacer más intuitiva la interacción con el sistema.
El menú de aplicaciones ha sido rediseñado para ofrecer una navegación más clara, incorporando una barra lateral que muestra el avatar del usuario y un acceso más directo a las aplicaciones favoritas. También se han ampliado las opciones de personalización: ahora es posible modificar el diseño del buscador, ajustar el aspecto de los botones y utilizar iconos a color en las categorías, algo que mejora notablemente la legibilidad y el reconocimiento visual.
Más allá de lo visual, Cinnamon 6.6 refuerza su compatibilidad con distintos métodos de entrada y distribuciones de teclado, un aspecto clave en entornos multilingües o con configuraciones menos estándar. Incluso el teclado en pantalla ha recibido atención específica, con un rediseño completo y la incorporación de un botón integrado para cambiar rápidamente de distribución, algo especialmente útil en escenarios de accesibilidad o en equipos sin teclado físico funcional.
-Herramientas del sistema: más información, mejor diagnóstico y copias de seguridad más potentes
Linux Mint 22.3 también introduce cambios importantes en las herramientas internas del sistema. Una de las incorporaciones más destacadas es la nueva aplicación de Información del sistema, que sustituye al antiguo panel de informes. Esta herramienta no solo centraliza datos clave del hardware y el software, sino que está pensada como punto de partida para identificar y diagnosticar problemas técnicos, facilitando tanto la vida del usuario como la resolución de incidencias.
En paralelo, el sistema de copias de seguridad da un paso adelante. Timeshift, la herramienta integrada para backups, mejora su integración con el sistema y amplía el uso de instantáneas o snapshots, permitiendo restaurar el estado del sistema con mayor precisión y fiabilidad. Es un movimiento coherente con la filosofía de Mint: proteger al usuario de errores y ofrecer siempre una vía de escape clara ante cualquier problema.
-Nemo y el día a día: pequeños cambios que suman
El administrador de archivos Nemo, una de las piezas más reconocibles de Linux Mint, también recibe ajustes que apuntan directamente a la productividad. Ahora es posible pausar operaciones como copias o movimientos de archivos, algo especialmente útil cuando se trabaja con grandes volúmenes de datos. Además, el motor de búsqueda mejora la precisión de las coincidencias, haciendo más eficiente la localización de documentos.
Otro detalle interesante es la mejora en el sistema de plantillas accesibles desde el menú contextual. Estas plantillas, que pueden personalizarse desde la configuración de Nemo, facilitan la creación rápida de nuevos documentos y refuerzan la sensación de que el sistema está pensado para el uso cotidiano, no solo para usuarios avanzados.
-Rendimiento, pantallas y un apagado más rápido
En el apartado técnico, Linux Mint 22.3 introduce optimizaciones que no siempre se ven, pero se notan. El soporte para Wayland mejora gracias a la evolución de Cinnamon, al tiempo que se refuerza la gestión de configuraciones con varios monitores y pantallas HiDPI, un punto crítico en equipos modernos y portátiles de alta resolución.
También se incorpora una gestión más cuidada de la luz azul mediante la función Night Light, pensada para reducir la fatiga visual en sesiones prolongadas. Y, como detalle nada menor, el sistema reduce drásticamente el tiempo de espera al apagar el equipo: el margen para forzar el cierre de aplicaciones pasa de 90 a solo 10 segundos, haciendo que el apagado sea mucho más ágil y acorde a lo que se espera hoy de un sistema moderno.
Aunque en el momento del lanzamiento los desarrolladores aún no han actualizado completamente la web oficial, Linux Mint 22.3 “Zena” ya puede descargarse en forma de imágenes ISO estables desde los repositorios oficiales del proyecto. Como es habitual, se ofrece tanto para nuevas instalaciones como para actualizaciones desde versiones anteriores.
Con esta versión, Linux Mint no intenta reinventarse, sino reforzar lo que mejor sabe hacer: ofrecer un entorno Linux pulido, predecible y amable, sin sacrificar control ni profundidad. Para muchos usuarios, Zena no será solo una actualización más, sino una confirmación de por qué Mint sigue siendo una de las distribuciones más recomendadas del ecosistema.