El fin de una era en Steam, el salto obligatorio a los 64 bits en Windows que sentencia a los ordenadores antiguos a cambio de un rendimiento superior

Durante años, Steam fue uno de los últimos grandes refugios para el hardware antiguo. Mientras sistemas operativos, navegadores y aplicaciones profesionales abandonaban poco a poco las arquitecturas de 32 bits, la plataforma de Valve seguía funcionando en equipos modestos, viejos ordenadores reciclados o instalaciones de Windows que parecían resistirse al paso del tiempo. Esa excepción acaba de llegar a su fin. Con la última actualización del cliente publicada a finales de 2025, Steam deja de ser compatible con sistemas de 32 bits y se convierte, de facto, en una plataforma exclusivamente de 64 bits.

No es un movimiento improvisado ni una decisión tomada a la ligera. Es el cierre de un proceso que llevaba años gestándose y que encaja con una tendencia imparable en la industria del software. Aun así, para una parte de los usuarios, supone un punto de ruptura claro: o se actualiza el sistema, o Steam deja de ser una opción viable.

-Una transición anunciada que ahora se hace definitiva

La desaparición del soporte para 32 bits no llega por sorpresa. Valve llevaba tiempo allanando el terreno. En el ecosistema de Apple, el adiós se produjo hace ya un año, cuando Steam dejó de funcionar en macOS Mojave y High Sierra, sistemas anclados en tecnologías de 32 bits. En Linux, el golpe fue aún más técnico: en agosto, Valve confirmó que el cliente dejaría de ser compatible con versiones antiguas de la librería glibc, esenciales para la mayoría de distribuciones Linux de 32 bits.

Tras esos movimientos, Windows se había convertido en el último bastión real para Steam en arquitectura x86. A partir de ahora, ni siquiera eso. La nueva versión del cliente elimina por completo el binario de 32 bits y marca el inicio de una cuenta atrás: Valve mantendrá actualizaciones críticas y parches de seguridad para esa versión hasta el 1 de enero de 2026. Después de esa fecha, el cliente quedará congelado, sin mejoras, sin correcciones y, previsiblemente, condenado a dejar de funcionar cuando la infraestructura del servicio evolucione.

-¿Qué implica quedarse en Steam de 32 bits? ¿y por qué es un callejón sin salida?

Valve no ha bloqueado de inmediato a los usuarios que siguen utilizando Steam en sistemas de 32 bits. El cliente seguirá abriéndose, permitirá iniciar sesión, descargar juegos y jugar como hasta ahora. El problema no es el presente, sino el futuro inmediato.

Al no recibir nuevas versiones del cliente, cualquier cambio relevante en los servidores de Steam puede romper la compatibilidad sin previo aviso. Funciones sociales, sistemas de autenticación, descargas o incluso el propio arranque del cliente podrían dejar de funcionar de un día para otro. No habrá parches ni soluciones. En la práctica, permanecer en 32 bits equivale a aceptar una fecha de caducidad incierta pero cercana.

-¿Por qué Valve apuesta todo a los 64 bits?

Desde el punto de vista técnico, el salto a los 64 bits tiene todo el sentido del mundo. La arquitectura x64 permite a las aplicaciones acceder a cantidades de memoria muy superiores al límite histórico de los 4 GB, algo cada vez más relevante incluso para un cliente como Steam. Bibliotecas con miles de juegos, múltiples ventanas abiertas, chat, tienda, overlays y sistemas de moderación avanzados suponen una carga que los 32 bits gestionan cada vez peor.

Además, los entornos de 64 bits ofrecen mayor estabilidad y mejores mecanismos de control de procesos. Esto reduce errores por falta de memoria, mejora la gestión de recursos y permite implementar funciones más complejas sin comprometer la fiabilidad del sistema. También abre la puerta a mejoras en seguridad, algo especialmente sensible en una plataforma con millones de usuarios y transacciones diarias.

Desde la perspectiva de desarrollo, mantener dos arquitecturas distintas supone duplicar esfuerzos, arrastrar compatibilidades heredadas y limitar la evolución del software. El abandono de los 32 bits libera a Valve para avanzar sin lastre.

-No todo son ventajas: el coste del progreso

El fin de los 32 bits también tiene consecuencias menos amables. Algunos complementos antiguos, overlays de terceros o herramientas diseñadas para sistemas x86 pueden dejar de funcionar. Además, las aplicaciones de 64 bits suelen consumir más memoria, tanto por la propia arquitectura como por una tendencia general a optimizar menos cuando desaparecen los límites estrictos.

Para equipos muy antiguos, el problema es aún más grave: hay procesadores que simplemente no soportan 64 bits. En esos casos, no hay solución posible. Steam deja de ser una opción y el hardware queda fuera del ecosistema moderno del PC gaming.

-¿Cómo comprobar si tu Windows es compatible y qué opciones tienes?

En la mayoría de los casos, el impacto será mínimo. Windows 11 solo existe en versión de 64 bits, y la inmensa mayoría de instalaciones de Windows 10 también lo son. Aun así, conviene comprobarlo. Basta con acceder a la configuración del sistema, entrar en el apartado de información del dispositivo y revisar el tipo de sistema.

Si el sistema operativo es de 64 bits y el procesador también lo es, no hay ningún problema: Steam seguirá funcionando con normalidad. Si Windows es de 32 bits pero el procesador admite 64 bits, la solución pasa por reinstalar el sistema operativo en su versión moderna, algo que implica copia de seguridad y una instalación limpia. Si el procesador es exclusivamente de 32 bits, no hay margen de maniobra.

-El cierre definitivo de una etapa en el PC

La decisión de Valve no es excepcional, sino coherente con el rumbo de toda la industria. Windows, macOS y las principales distribuciones de Linux ya han dejado atrás los 32 bits. Steam era una de las últimas grandes plataformas que seguía tendiendo la mano al hardware del pasado, y ahora también la retira.

Es el fin de una etapa marcada por la compatibilidad extrema y el inicio de otra centrada en rendimiento, seguridad y evolución constante. Para la mayoría de usuarios, el cambio será transparente. Para otros, supone aceptar que su equipo ha llegado al final del camino. En ambos casos, el mensaje es claro: el PC gaming moderno ya no mira atrás.