
Microsoft continúa profundizando su apuesta por la inteligencia artificial como eje central de Windows 11. El sistema operativo ya no solo integra funciones basadas en IA de forma opcional, sino que empieza a incorporarlas de manera cada vez más visible en la experiencia diaria del usuario. Uno de los últimos movimientos en esa dirección ha despertado una mezcla de curiosidad, rechazo y preocupación: la aparición de un nuevo botón denominado “Compartir con Copilot” directamente en la barra de tareas.
La iniciativa forma parte del esfuerzo de la compañía por normalizar el uso de Copilot como asistente transversal del sistema, no solo en tareas de productividad, sino también como intermediario visual capaz de analizar lo que ocurre en pantalla. Sin embargo, como ha sucedido con otras funciones impulsadas por IA, no todos los usuarios están dispuestos a aceptar este nivel de integración sin cuestionarlo.
-¿Qué es exactamente “Compartir con Copilot” y por qué ha generado polémica?
La nueva función se manifiesta de forma discreta, pero constante. Al pasar el cursor sobre una aplicación abierta en la barra de tareas, Windows 11 muestra una vista previa en miniatura. En ese espacio aparece ahora un botón adicional que invita a “Compartir con Copilot”. Al activarlo, el sistema permite enviar la ventana de esa aplicación a Copilot Vision, una función de inteligencia artificial diseñada para analizar contenido visual en tiempo real.
Lo relevante es que esta característica no está limitada a los equipos Copilot+ ni a configuraciones específicas de hardware. Microsoft la está desplegando de forma generalizada, lo que indica su intención de convertirla en un componente estándar de Windows 11. Desde la perspectiva de la compañía, se trata de una herramienta pensada para “mejorar la interacción entre el usuario y la información que ya está utilizando”, como ha defendido en distintas comunicaciones oficiales.
No obstante, para muchos usuarios el problema no es técnico, sino conceptual. La idea de que una función de IA pueda acceder de forma tan directa al contenido de las aplicaciones abiertas plantea dudas sobre usabilidad, control y, sobre todo, privacidad.
-Usabilidad frente a privacidad: el debate que vuelve a abrir Copilot
La reacción negativa no es casual. En los últimos meses, Microsoft ha intensificado la presencia de Copilot en prácticamente todos los rincones de Windows 11, desde el menú contextual hasta aplicaciones integradas del sistema. Para algunos, esto representa un avance natural hacia un sistema operativo más inteligente. Para otros, es un ejemplo de cómo la IA se impone incluso cuando no se solicita.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, ha defendido en más de una ocasión esta visión de futuro:
“Copilot no es una aplicación más, es una capa que redefine cómo interactuamos con el software”, afirmó durante una conferencia para desarrolladores en 2025.
Sin embargo, esa “capa” genera fricción cuando aparece en espacios que tradicionalmente han sido neutros, como la barra de tareas. Usuarios que no tienen intención de utilizar funciones de IA consideran que el botón añade ruido visual, complica la interfaz y abre una puerta innecesaria a la recopilación de datos, incluso si Microsoft insiste en que el control sigue estando en manos del usuario.
-¿Cómo desactivar “Compartir con Copilot” y recuperar una experiencia más clásica?
A diferencia de otras integraciones más profundas del sistema, esta función puede desactivarse por completo sin recurrir a herramientas externas ni modificaciones avanzadas. Microsoft ha dejado la opción disponible dentro de la configuración de Windows 11, aunque no es especialmente evidente.
El proceso implica, por un lado, ajustar el comportamiento de la barra de tareas desde el apartado de personalización del sistema, y por otro, modificar una opción específica dentro de la propia aplicación de Copilot. Solo al combinar ambos cambios se elimina por completo la aparición del botón en las vistas previas de las aplicaciones abiertas.
Este enfoque refuerza una idea que se repite cada vez más entre los usuarios avanzados de Windows: el sistema sigue ofreciendo control, pero exige que el usuario lo busque activamente.
-Una tendencia que no parece tener marcha atrás
La posibilidad de desactivar “Compartir con Copilot” es, para muchos, un alivio temporal. Sin embargo, el trasfondo es más profundo. Microsoft está dejando claro que la inteligencia artificial será un componente estructural de Windows, no un simple añadido opcional. Cada nueva versión del sistema refuerza esa dirección, incluso a costa de incomodar a parte de su base de usuarios.
Desde Redmond insisten en que estas funciones están diseñadas para ser útiles, no intrusivas. Pero la percepción de muchos usuarios es distinta: sienten que deben defender activamente su forma de usar el sistema frente a decisiones que no han pedido.
La pregunta ya no es si Copilot seguirá expandiéndose en Windows 11, sino hasta qué punto Microsoft permitirá que los usuarios decidan cómo, y cuándo quieren convivir con la inteligencia artificial en su propio ordenador.